sábado, 20 de noviembre de 2010

...todos los hombres y mujeres que en huesos se han convertido...

"En una fosa común, en la memoria del olvido, quieren borrar tu nombre como si no hubieses existido...". Así comienza la canción "Todos los nombres" de la cantautora republicana Lucía Socam, y así comienza hoy mi historia, que todavía se está escribiendo.


Desde hace unas semanas, me he unido, junto a un grupo de estudiantes de la universidad Pablo de Olavide y la universidad de Sevilla, a la exhumación de una fosa común de represaliados en Cazalla de la Sierra. Nos podrán tachar de macabros por desenterrar huesos; podrán decir que estamos provocando una situación de "guerracivilismo", pero lo único que hacemos es recuperar la dignidad de esas personas que lucharon por la libertad y fueron arrojadas a un abismo de cuerpos apilados.

Zona de la fosa por excavar

Arqueólogos excavando


No es nada fácil hacer este tipo de trabajo, pues en una excavación arqueológica puedes encontrar restos de lo que fué una ciudad, un templo, o incluso una necrópolis que nos queda lejos en el tiempo. Pero 1937 es una fecha muy reciente como para que no te afecte. Gracias al buen ambiente de trabajo, las labores se hacen muy amenas, aprendemos de las experiencias de cada uno, e incluso nos reimos con las bromas de uno u otro. Pero he de reconocer que al llegar a mi casa, cuando me paro a pensar "en frío" sobre lo que he estado viendo toda la mañana...afloran todo tipo de sentimientos.

Lo primero que siento es orgullo (pero no del malo :p) por estar contribuyendo en una causa justa, y lo más importante, con los restos de personas que pensaban como yo. Después, un poco de odio, por la brutalidad que encontramos en los huesos. Y finalmente, por la noche, melancolía y el llamado "bajón sentimental" al caer en la cuenta de todo lo que tuvieron que pasar antes de ser fusilados, y lo que pasaron sus familiares y seres queridos.

 Cuerpos apilados  y suelas de zapatos

 Cráneo destrozado y húmeros entre raices

 Cuerpos apilados


Desgraciadamente el presupuesto sólo da para contabilizar los cuerpos, depositarlos en cajas y enterrarlos de una manera más digna, y no apilados y con raices que se apoderan de sus huesos.

 Mi compañera Sara rebajando el terreno

Yo rebajando un canal de desagüe para un enterramiento


"...y cada uno una historia de sueños; que nunca quede en el olvido. Todos los hombres y mujeres tienen nombre y apellido"

2 comentarios:

enrojecerse dijo...

Me acabas de dejar muerta.
Que poca justicia, y que poco merecer tienen algunas personas..

Irene dijo...

Hay que tener mucho valor para colaborar en eso. Como has descrito, no es fácil por los sentimientos que te trae y comprobar hasta donde es capaz de llegar el ser humano con sus semejantes.