miércoles, 24 de agosto de 2016

Hasta para ser pobre hay que tener dinero

Esta reflexión me viene a raíz de un tweet de mi compañera y amiga Belén Navarro, aunque no es la primera vez que hablo de ello tanto aquí como con alguna gente:


Para quienes no sois de Andalucía o no estáis familiarizadas con el mundo de la intervención social, el "salario social" es "el nombre de pila" de una prestación que entre sus objetivos principales está la inclusión social. Pero claro... si a las dificultades de los requisitos personales para acceder a ella (o el tiempo de cobrarla, que creo que va por un año después de ser concedida...) se le suman el requisito bancario y la brecha digital... mal vamos.

Empecemos por lo primero (lógico): Hoy día, para todo ingreso, es obligatorio tener una cuenta bancaria, pero claro, no la puedes abrir con 0€, o si te lo permiten, te dan como mínimo 1 o 2 meses para que ingreses algo. Si le sumamos que el salario social se está tardando 1 año en cobrar... tú me dirás. 

-Pero hoy día existen las bancas electrónicas que no te cobran comisiones de apertura ni te obligan a ingresar un mínimo para abrirla. 

¿Y cómo accede a la banca electrónica una persona que no tiene esos 50€ para abrir una cuenta "normal"? ¿No tiene dinero pero va a tener un ordenador con internet o un smartphone con datos? ¿Y el mantenimiento de las tarjetas? Porque eso sí te lo cobran. De nuevo la responsabilidad caería en la trabajadora social, que tendría que hacer trabajo "que no le corresponde", como abrirle la cuenta desde su despacho (contando con el poco tiempo que nos dejan entre visita y visita) y manejar sus datos personales privados, como contraseñas y demás. Demasiada responsabilidad.

-Pero hoy día en las bibliotecas públicas existen ordenadores con acceso a internet a disposición de toda la ciudadanía.

Siempre y cuando dispongas del carnet de la biblioteca que, por norma general (aunque no me gusta generalizar, pero es lo común), una persona en proceso de exclusión social no suele tener, y siempre y cuando sepas manejar medianamente un ordenador y las aplicaciones bancarias (que no todas son fáciles como prometen). Si no, caemos de nuevo en lo anterior: si le pides ayuda a la persona responsable de la sala, aparte de estar haciendo funciones que no le corresponden, está manejando datos y contraseñas que no tiene por qué saber.

-Coño, pero ahí está la solidaridad, que nos ayudemos los unos a los otros, ¿no?

Por supuesto, pero la inclusión social también conlleva la consecución de la autonomía personal, que te puedas valer por ti misma/o y tengas las mismas oportunidades que los demás para llevar una vida "normal" (de acuerdo con los cánones de esta sociedad...).

En fin, que lo que se supone que es una prestación "de emergencia", aparte de cobrarse al año siguiente, necesitas dinero para que te ingresen ese dinero (qué redundancia tan mona). Pero ahí sigue la ley de Servicios Sociales... en la que no quieren incluir esta prestación como derecho subjetivo y exigible, y no sujeto a los presupuestos que "cuando se acabe la partida, no se conceden más".

"Andalucía, imparable" dice el eslogan... ¿imparable o impagable?

lunes, 27 de junio de 2016

Por qué me fui de Izquierda Unida

Esto lo podría haber escrito perfectamente el pasado día 4 de junio, cuando las ilusiones estadísticas estaban por las nubes y los chutes de prospectivas hacían que la gente viese caritas sonrientes por doquier cual Lisa Simpson tomando ansiolíticos. Pero seguramente me hubiesen tachado de desleal, cobarde, y alguna otra perlita que me han soltado directamente, o a mis espaldas.



Sí, el sábado 4 de junio decidí que ya no podía seguir más en Izquierda Unida ni en el PCE. Después de 13-14 años; media vida, porque tengo 29. Yo llegué incluso a pagar cuotas en pesetas.

                                                             Mi segundo carnet de cuotas

Quienes hace un año éramos pitufos gruñones cocidos en una salsa de estrellas rojas (Pablo Iglesias dixit), nos habíamos echado “Eau de Démocratie-sociale”, el equivalente político al Varón Dandy (barindandi en mi tierra), y los rivales confraternizaron y se fundieron en abrazos impensables hace 6 meses. Tímidas alusiones al comunismo, miedo a la hoz y el martillo, y muchos “redondeles”.

¿Por qué precisamente ese día? Pues fue cuando, también indirectamente, me enteré de que IU llevaría el mismo programa que el 20D; ni siquiera una molestia en cambiarle la fecha al documento como otros partidos. Y claro, después de un programa muy mono en sanidad y educación pero pésimo en Servicios Sociales (que no lo digo sólo yo, que lo dijeron unas 500 ONG’s y varios colegios profesionales relacionados con la intervención social)...

Por aquél entonces seguía siendo coordinador del Área de Servicios Sociales de IU Andalucía, (cargo al que, por cierto, accedí porque mis compañeras me votaron, no por ser amigo de ni familia de) y nos pegamos un trabajado (como nos ha caracterizado a éste área) para enviar un programa totalmente renovado con un mes de antelación. ¿Alguien lo ha visto? En todo caso porque yo lo he publicado desde mis redes, porque otra cosa…

Eso se pudo considerar la gota que estalló el vaso, pero si me conoces mínimo de hace unos 3 años, sabrás de otras historias que me han ido, no quemando, sino cremando. En el plano municipal, en 2011, sin explicaciones, me relegaron del puesto 3 al 5 de la lista electoral, porque como yo no “me casaba con nadie…” y el “sí bwana” no me caracteriza… Tres años después, de repente era útil para que, ante la renuncia de un concejal, entrase yo, saltándose a quien iba por delante de mí, porque en aquél momento era “más incómoda que yo”. Esa fue la primera vez que me planteé dejar IU e incluso entregué los carnets, pero no me los aceptaron. Y di otra oportunidad.

Pero bien sonado fue el caso de las pasadas elecciones municipales de 2015, que tras poder haber llevado una lista de confluencia en Dos Hermanas (GanemosDH), “los de siempre” presentaron ante la junta electoral una lista no consensuada ni autorizada por la dirección andaluza. Pero su papeleta apareció y la de Ganemos no. ¿Y qué pasó? Pues después de año y medio, las/os responsables siguen con sus cargos de responsabilidad (alguno que otro “de peso”) tanto en IU como en el PCE. Tsunami que quebró mi vaso y el de otras muchas personas con ilusiones y ganas de trabajar. Muchas se fueron y yo volví a dar otra oportunidad.

Pero cuando hace pocos meses empieza todo esto de la confluencia, poco participativa, con listas de mesa de camilla, con ese acuerdo de 50 medidas que obvia los Servicios Sociales (curioso, tras presiones de “mi” Área, apareció la Ley Marco Estatal de SS.SS dentro de Dependencia (¡toma ya!), pero sólo en el documento de IU. ¿No se supone que era consensuado con Podemos? Total, yo me abstuve en todas las consultas sobre confluencia porque no me gustaban ni las formas ni las ideas. Y como dije al principio (porque es para repetirlo hasta la saciedad), que no se incluyese el nuevo programa de Servicios Sociales cuando lo facilitamos tanto para que sólo tuviesen que copiar y pegar… No pude más.

Soy comunista, no me caso con la socialdemocracia, y como ultimísima oportunidad, ya sin compromiso que me vinculase a ningún partido, voté a la socialdemocracia traicionando mis ideales… Voté a Unidos Podemos. ¿Y de qué ha servido? Para bajar en votos, para crearme un dolor de estómago después de votar (y yo se lo achacaba a los macarrones con tomate del almuerzo, ¿sabes?), y para ver con estupor lo que queda por venir.

Así que el pasado lunes día 6 de junio envié mis carnets directamente a los responsables andaluces de IU y PCE con una carta explicando lo mismo que aquí (menos el resultado de ayer, porque no soy Carlos Jesús). Claro que me apena dejar el Área de Servicios Sociales; ha sido un espacio donde el trabajo fluía y no existían las distintas “corrientes”, ha sido el espacio como me hubiese gustado que fuese IU, de gente trabajando en igualdad, sin preeminencia de ningún sector, donde aparte de compañeras, también he hecho amigas con mayúscula que se merecían ir como candidatas a presidentas del gobierno. Pero pertenecemos a una estructura que nos pone un techo de cristal (o un suelo pegajoso… como gustéis) en la que ahora mis principios me impiden estar.

Esto no significa dejar la lucha; voy a desempolvar mis cartulinas naranjas de Servicios Sociales y seguiré siendo el porculero, pero desde otros espacios, y tomando más tiempo para mí y para los míos. Me he ido con la sensación de los deberes bien hechos. Así se cierra una etapa y se abren otras.

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE! 
¡SERVICIOS SOCIALES PÚBLICOS Y DE CALIDAD!

PD: Quizás también deba decir que todo ese cúmulo de estrés me desembocó en una hemiplejia (parálisis de medio cuerpo, que por suerte remitió) hace un mes, y cuando algo te afecta hasta la salud… Mira, no. Y si después de todo esto, alguien me sigue tachando de desleal y cobarde, no hace falta que diga dónde puede meterse la lengua, ¿verdad?

viernes, 17 de junio de 2016

¿Por qué Servicios Sociales no aparece en los mítines?

Por norma general, si no perteneces al sector de la intervención social o no eres una persona familiarizada con el tema, pasará desapercibido que en un mítin de campaña electoral no aparezcan los Servicios Sociales. Seguro que oyes las tres "palabras mágicas": Sanidad, Educación y Dependencia, y a lo mejor Pensiones. Si te vas a los programas electorales a lo mejor aparece algo más detallado, aunque incluyendo gazapos muy gordos o ausencias graves que hacen que te preguntes: ¿no hay trabajadoras sociales, educadoras, psicólogas, integradoras... y ese largo etcétera, en los partidos políticos como para evitar esto?

Quizás voy a pecar de corporativista, por una parte, y de abogado del diablo con mis colegas de profesión, por otra: 

Empezando por lo primero...en mi opinión los sectores, en la política al igual que en los demás aspectos de la sociedad, funcionan por lobbies o grupos de presión. El sector de la educación y la sanidad es muy fuerte porque se les ve como dos pilares fundamentales ya no sólo de un estado de bienestar, sino de cualquier sociedad. Y lo son. Pero los Servicios Sociales se siguen percibiendo como un recurso para pobres, inválidos (sí, utilizo este concepto queriendo), para retirar niños en desamparo o para pedir trabajo o una paguita. Estereotipos que han cambiado poco, desgraciadamente, y que se repiten en artículos, entradas de blogs, libros... de compañeras y compañeros a quienes les duele la situación.

¿Y de quién es la culpa?

Pues ahora viene la segunda parte. Por supuesto que a "los de arriba" no les interesa mostrar una visión distinta de la caritativa porque así pueden ejercer muy buen control social (o caciquismo, por qué no decirlo). ¿Pero qué pasa con quienes "trabajamos" en el sector? Haciendo una estimación a ojo, en España se gradúan al año unas 8.000 trabajadoras sociales, y unas 4.000 educadoras y psicólogas. Imaginen cuántas podremos ser desde hará unos 40 años para acá. ¿Cuántas manifestaciones, concentraciones, movilizaciones... se han visto de la Marea Naranja? Es más, éste movimiento surgió a raíz de los recortes en dependencia... (de nuevo la dependencia...), no porque se estuviesen modificando leyes y recortando derechos que afectaban a nuestros usuarios, sino porque nos tocaban el sueldo. Por suerte algunas de esas Mareas fueron más allá, pero hoy día sólo quedan algunas "aldeas galas naranjas" rodeadas por "redondeles rojos y morados, gaviotas y capullos" que diluyen su discurso. Y nosotras nos dedicamos a cambiarnos de colores, a dividirnos cada vez más y a luchar porque no nos llamen "asistentas".

Y así llegamos al plano político... ¿qué tiene la Dependencia que no tengan los Servicios Sociales? Es electoralmente muy golosa, porque del 2006 al 2008 se hizo muy buena campaña y se dieron "muy buenas paguitas". No se desarrolló el primer enunciado de la ley: PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA PERSONAL, sino que se hizo a las personas más dependientes del sistema, con paternalismos, infantilizándolas... El "dame pan y dime tonto" al que tan pronto nos acostumbramos. O yendo un poco más allá, muy grave también: es que hay políticos que directamente NO SABEN QUÉ SON LOS SERVICIOS SOCIALES.

¿Te imaginas un punto de un programa electoral que se llamase "Lengua y Literatura", y dentro de ese punto, en un rincón olvidado, apareciese "derogación de la LOMCE y mejora de la educación pública". Lo mismo pasa con los Servicios Sociales... aparecen como una pata de la Dependencia, CUANDO ES AL CONTRARIO.

En fin, no quiero alargar mucho más esta entrada, sólo quería transmitiros mi hartazgo acumulado de año tras año viendo mi sector invisibilizado. Ya hace un tiempo que las elecciones no me ilusionan, no veo verdaderas intenciones de cambio, no veo esos Servicios Sociales emancipadores y empoderadores que liberan a las personas de las cadenas de la dependencia y de la exclusión social. Por cierto, os dejo mi propuesta de programa electoral en materia de bienestar por si queréis ojearlo: https://www.dropbox.com/s/8j9vr23pb7ln3hx/Programa%20bienestar%20social%2026J.pdf?dl=0 No, no lo lleva ningún partido desgraciadamente, aunque se enviaron...

Quizás la semana que viene escriba sobre algunas medidas que he visto en los programas electorales y...bueno, no voy a hacer spoiler. Termino con la infografía de mi compañera y amiga Belén, que resume en "pocas palabras" algo parecido al tocho que yo acabo de soltar:


miércoles, 11 de mayo de 2016

Ante la nueva ley de Servicios Sociales de Andalucía

El pasado 27 de abril se aprobó en el Parlamento de Andalucía el proyecto de ley de Servicios Sociales, después de aproximadamente 10 años intentándolo y unos 14 borradores fallidos. La actual ley por la que nos seguimos rigiendo cumplió 28 años el pasado 4 de abril; ya ha llovido desde entonces, tanto que han cambiado algunas profesiones, por ejemplo, las asistentas sociales se reconvirtieron en trabajadoras sociales, apareció la figura del educador social formalmente reconocido, y mucha de la terminología también se ha modificado: los minusválidos han desaparecido para ser personas con discapacidad o diversidad funcional, los hogares del pensionista ahora son centros de participación activa, etc. Y ni qué decir de la situación social de Andalucía, donde desde 1988 ha crecido la diversidad cultural, han surgido nuevos modelos familiares, y con la crisis se han acuciado de forma alarmante los desgraciadamente inherentes problemas de paro y pobreza que nos han caracterizado siempre.

Podríamos tocar las palmas y bailarnos algunas sevillanas celebrando esta nueva ley, y además así reforzamos estereotipos negativos, ¿no? Aunque para eso ya tenemos a Canal Sur. Pero no hay nada que celebrar. De hecho, desde Área de Servicios Sociales de Izquierda Unida de Andalucía llevamos años intentando evitar que se aprobase un texto como éste. Es más, el mismo día de su aprobación llevábamos una enmienda a la totalidad para que se devolviese el texto a la ciudadanía y se modificasen algunos aspectos que paso a explicar, pero sorprendentemente los demás grupos parlamentarios nos la votaron en contra, algunos inexplicablemente porque argumentaron lo mismo que nosotros

El gobierno andaluz lleva meses vendiendo en la prensa que la nueva ley “blinda derechos”, pero si leemos un poco más adelante nos encontramos con que la gran mayoría están sujetos a presupuesto y al traicionero artículo 135 de la constitución modificado por PSOE y PP. No, un derecho no puede estar a expensas de un presupuesto anual que si se acaba esa partida ya se deja de prestar. A una familia que necesita urgentemente cobrar el “salario social”, que por cierto se está cobrando con un año de retraso, no se le puede decir: mire, que no hay dinero, si viene el año que viene en febrero quizás… Mientras, agua con azúcar, por no decirle ajo y agua. Es como si vamos al médico con una brecha en la cabeza y nos dicen: uy, se acabó el presupuesto para grapas y no nos quedan, póngase cinta aislante y ya cicatrizará.

Tampoco establece ratios de usuarios por profesional. ¿Se imaginan una maestra con 100 niños de 5 años en un aula, cada uno con unas necesidades? Pues en el trabajo social ocurre con más del triple. Además favorece un modelo de intervención basado en prestaciones, en “parches”, olvidando la intervención comunitaria y la prevención de los procesos de exclusión social. La participación de la ciudadanía brilla por su ausencia cuando se deja fuera de los consejos a las plataformas, movimientos y organizaciones, aparte de no definir adecuadamente la coordinación con otros sectores como la sanidad, educación y justicia. ¿Y los profesionales de la educación social y la psicología? No aparecen en los equipos de intervención social; dos figuras tan importantes se quedan fuera.

Y la palabra clave de esta ley: privatización. Deja abierta la puerta a la privatización de servicios sociales al no regular adecuadamente la iniciativa privada con ánimo de lucro. ¿Me refiero a esa asociación de padres de personas con discapacidad que se unen para que sus hijos tengan una mejor atención? ¿O a una cooperativa gerontológica? Por supuesto que no, sino a esas multinacionales que sólo buscan sacar el máximo beneficio, por ejemplo, pagando a sus trabajadoras de ayuda a domicilio 3€ la hora (caso real), perjudicando la calidad tanto del empleo como de la atención. No olvidemos que hablamos de un derecho, y los derechos deben ser cubiertos por el Estado, que para eso pagamos impuestos; no son gratuitos y podemos/debemos exigir su cumplimiento con calidad.


En fin, desde Izquierda Unida vamos a seguir trabajando para modificar esa ley en lo que queda de trámite parlamentario, para que no te encuentres, por ejemplo, en el centro de servicios sociales (que por cierto, está en el “edificio moderno” del parque de la Alquería, aunque no esté señalizado) a una trabajadora social que trabaje para alguna constructora cuyo nombre no voy a decir, que aparte de construir carreteras también lleva servicios de ayuda a domicilio, y para mejorar la atención y evitar situaciones de agresión a profesionales como la que se dio en la Unidad de Trabajo Social de Ibarburu, por cierto, cerrada desde hace dos años y medio.

sábado, 26 de marzo de 2016

Destruyendo historia de Dos Hermanas

La última vez que escribí sobre este tema, en la entrada "Enterrando historia de Dos Hermanas" de hace casi un año, ya hablaba de lo que harían encima de las ruinas del molino romano que encontraron allá por el año 2009 cuando comenzaron las obras de la SE-40. Hoy he vuelto a merodear por la zona, esta vez desde detrás de las vallas, y he podido comprobar que lo que había enterrado, ahora está directamente destruido. 

Los restos arqueológicos se encontraron a una profundidad aproximada de 1 ó 1,20 metros, y los cimientos de la carretera pueden ser de unos 5 metros. Vamos, que sin miramientos, han vuelto a cargarse parte de la poca historia material que nos queda. 

Esta vez no me voy a extender mucho más porque ya no hay nada que hacer, pero por lo menos dejar constancia del seguimiento que le he hecho desde que en 2009, en la entrada "Desenterrando historia", sacase las primeras fotos que, a mi entender, nadie más tiene documentadas, y ponerle fin a esta triste historia. Si existe el karma supongo que los responsables tendrán su "merecido".

9/8/2009

26/3/2016

26/3/2016 (todavía hay restos esparcidos por los alrededores)

viernes, 2 de octubre de 2015

Del Emple@Joven, la Garantía Juvenil y los certificados digitales (Nivel I)

Hace tiempo que debí escribir sobre estos temas y poder copiar y pegar el enlace cada vez que alguien me preguntase, y más visto que hoy hasta en el SAE (para los "no andaluces", el Servicio Andaluz de Empleo), no tenían ni idea de algunas cosas que, a mi juicio, son indispensables para una persona en desempleo, y otra que se dedica a orientar a desemplead@s.

Voy a empezar por lo último, e intentar explicar el tema para principiantes (de ahí lo de Nivel I; ya vendrán los demás). ¿Para qué me voy a sacar un certificado digital? Hoy día, PARA CASI TODO lo relacionado con la administración. Hay una convocatoria de oposiciones, un concurso de méritos para un puesto de empleo o una beca, tienes que pedir un documento y estás lejos, o simplemente no tienes tiempo de salir y aparte eres amig@ del medio ambiente y no quieres andar haciendo tropecientas fotocopias. Normalmente casi todos los organismos oficiales suelen tener ya registros telemáticos con la misma validez que un registro presencial, y se pueden utilizar las 24 horas del día, los 365 días del año.

PASO 1: Tener un certificado digital. Si ya tienes el DNI electrónico, también tienes certificado digital, que se aloja en el chip dorado, así que me voy a centrar en él por ser algo que todo ciudadano tiene. Seguramente tirarías el papelito con la clave que te dieron al sacarte el nuevo DNIe, ¿verdad? ¿Qué hacer en ese caso? Ir a una comisaría donde se expiden y en una maquinita que habrá cerca de la oficina puedes cambiar la clave poniendo tu huella. (También puedes obtener el certificado "no físico", es decir, sin tarjeta, entrando en ésta página, pero no lo recomiendo para principiantes; creo que es incluso más engorroso. A tu elección lo dejo).


PASO 2: Comprar un lector de tarjetas que lea el chip del DNIe. Para ahorrar, también hay que invertir, ¿no? Y créeme, te ahorrarás mucho tiempo y dinero si utilizas el certificado. (No, no me llevo ninguna comisión xDD). Puedes comprarlo en cualquier tienda de informática por unos 10-15€, o si te llevas bien con las páginas de compras por internet (Amazon, Ebay, etc) lo puedes sacar incluso por menos. Lo instalas según las instrucciones. También puedes tener un teclado con tarjetero como éste, y en ese caso no te haría falta el lector.


PASO 3: Descargar e instalar el software (programa) para utilizar el DNIe. ¿Dónde? Desde ésta página. Dependiendo de si utilizas Windows (y qué versión) o Línux u otros sistemas operativos, tendrás que descargar un programa u otro. Eso no creo que te sea difícil averiguar si utilizas el ordenador habitualmente. Lo descargas, instalas el programa, (reinicia el ordenador si te lo pide), y ya puedes utilizarlo en muuuchos sitios. Por ejemplo:

  • Para muchos trámites de la Seguridad Social (el más utilizado: sacar una vida laboral sin tener que esperar semanas a que te la envíen a casa), lo puedes hacer desde aquí.
  • Para enviar documentación a cualquier administración del Estado (ministerios, diputaciones, universidades -aunque cada universidad suele tener uno propio-, organismos oficiales, ayuntamientos que tengan convenio con el registro telemático...), desde aquí.
  • Para trámites de becas y ayudas del Ministerio de Educación (en su página).
Y para muchísimos otros donde te pidan o puedas utilizar el certificado digital. Aunque seguramente, si tienes menos de 30 años y hace más de 30 días que no trabajas, lo que más te interese sea el tema del EMPLE@JOVEN y la GARANTÍA JUVENIL. Sí, tiene mucho que ver con lo anterior, ahora verás:

Si vives en Andalucía (si no, pasa al siguiente párrafo), conocerás el programa de Emple@Joven donde (por norma general) los ayuntamientos contrataban a jóvenes en desempleo por 3 o 6 meses. Este año no es igual que el pasado, sino que para participar en el programa tienes que estar inscrit@ OBLIGATORIAMENTE en el fichero estatal de Garantía Juvenil.

Y qué es eso de la Garantía Juvenil, pues entra aquí y lo lees, que seguro que te interesa, y tampoco te lo voy a mascar todo, jejeje. ¿Ya lo has leído? Bien, pues aquí es donde entra la importancia del certificado digital. Para inscribirte necesitarás uno, o tendrás que esperar a que te envíen claves, o tendrás que ir a oficinas de la seguridad social y esperar citas y colas. Con el certificado es instantáneo y a los pocos días te notifican si cumples o no los requisitos. A partir de ahí ellos mandan tus datos a los servicios de empleo de tu comunidad autónoma, o también puedes encontrar ofertas donde, como requisito, te pidan que estés inscrit@ en el fichero. 

Si es un organismo oficial el que oferta el puesto, te pedirán que mandes un montonazo de papeles para inscribirte, y si vives, por poner un ejemplo límite, en Huelva, y te interesa una oferta de la Universidad de Navarra, o buscas la subdelegación del gobierno más próxima, haces todas las fotocopias y vas a llevarlo, o mediante su registro telemático (o el que antes te he puesto para cualquier administración, o sea, éste) donde adjuntarías lo que te pidan. POR CIERTO, IMPORTANTE: dedícale un domingo por la tarde (que son los más "improductivos) a escanear toda tu documentación (títulos académicos, cursos, DNI, carnet de conducir...) para tenerlos en archivos y poder adjuntarlos. Si no tienes escaner, normalmente en las reprografías/copisterías también lo hacen, y les pides que lo hagan en calidad baja, porque los archivos que pesan muchos megas no los admiten los registros electrónicos (es una de las pegas, no todo iban a ser ventajas :P )

Bueno, esperaba que el post no fuese tan largo, pero comprimir tanta información en poco espacio y a la vez intentar explicarlo minuciosamente no es fácil. La próxima semana escribiré el "Nivel II", sobre problemas que pueden ocurrir con los registros y posibles soluciones. No obstante, si tienes una duda acuciante déjame un comentario con tu e-mail e intento responderte.

¡Sed buen@s!


lunes, 20 de julio de 2015

Equidad educativa... ¿o más bien lucha de clases?

Siempre que se habla del acceso universal a la educación, en manifestaciones, mítines, etc., se pone el énfasis en el precio de los grados y posgrados. Es algo que está bien porque precisamente la económica es una de las barreras que más impide, ya no sólo el acceso, sino también la finalización de algunos estudios.

Pero, ¿qué hay más allá de grado y posgrado? Poca gente (comparada con la que cursa o tiene estudios universitarios) se plantea seguir con el último escalafón académico: el doctorado. Puede ser que por pereza, porque no le ven utilidad, porque ya han conseguido lo que querían con los títulos anteriores... o mi "razón favorita": la excelencia académica. Quieres acceder a un programa de doctorado y te piden que seas excelente: que hayas obtenido una media de sobresaliente en todos tus estudios universitarios o, mínimo, en el máster que te da acceso. Por supuesto, si tienes publicaciones en revistas de impacto, estancias investigadoras en el extranjero, becas de colaboración/investigación en un departamento...entras de cabeza.

Ahora bien... ¿Cómo se va de estancias investigadoras al extranjero una persona a cuya familia le cuesta llegar a fin de mes? ¿Cómo se dedica a investigar en cualquier grupo si no ha podido llegar al sobresaliente porque ha tenido que trabajar para pagarse la mitad de los gastos derivados de sus estudios y no ha podido dedicarse en cuerpo y alma a ser "excelente"? ¿Quién le paga una academia de inglés "buenecita o decente" para obtener, mínimo, el B2 que le faculte para interpretar textos científicos?

Pues así hay mucha gente. No se puede hablar de igualdad de condiciones cuando si tienes ciertos privilegios que te empujan o te abren más puertas que a los demás, siempre estarás por encima. Si la excelencia se mide en méritos que se adquieren perteneciendo a una clase media y alta, seguimos siendo una plutocrácia . ¿Que hay quien llega a altas esferas sin mucho dinero? Quizás sí, pero trabajando muchísimo más que otra persona y con muchas más trabas. Esa persona sí que sería excelente. ¿Pero ha llegado al mismo sitio? Es posible, pero no en igualdad de condiciones ni bajo el principio de justicia social.

El saber no ocupa lugar, pero ciertos saberes desocupan la cartera/cuenta bancaria.