viernes, 7 de abril de 2017

Contratos de Garantía Juvenil y Empleo Joven en universidades andaluzas

Como tengo el brazo izquierdo "inutilizado temporalmente", me cuesta la misma vida escribir, y ya hablé aquí de este tema, seré breve: han salido contratos de personal técnico de apoyo  la investigación en todas las universidades andaluzas; una media de 150 plazas en cada una. Es para menores de 30 años inscritos en Garantía Juvenil, así que si todavía no te has inscrito, vas muy muy tarde y deberías hacerlo en el siguiente enlace:


Bien, ahora vienen los contratos de las distintas universidades, que cada una tiene un plazo, y debéis estar atent@s. OJO, LA MAYORÍA DE SOLICITUDES TERMINAN SOBRE EL 24 DE ABRIL:










¡SUERTE!


martes, 4 de abril de 2017

El lastimismo y los “discapacitados de solemnidad”

No quisiera ser yo muy políticamente incorrecto en este post, pero hay cositas que me tocan la “corrección”. De hecho, en el mismo título ya lo he sido; he utilizado “discapacitado” cuando no estoy de acuerdo en sujetivar lo adjetivable. Pero me ha venido muy al caso al recordar aquellos “pobres de solemnidad” que existieron en las leyes o normas de algunos países occidentales (sí, España entre ellos) desde la Edad Media hasta casi mediados del siglo XX, y eran aquellas personas acreditadas como pobres por el estado, y tenían un certificado o salvoconducto que les permitía mendigar legalmente.

Bien, a lo que iba. El pasado día 21 de marzo se celebraron muchas cosas; fue el día internacional de la eliminación de la discriminación racial, el día de la poesía, de los bosques, del trabajo social, y del síndrome de Down. El que yo suelo celebrar es el penúltimo, al ser el que me toca más de lleno, pero el último también me toca por aquello de mi objeto constante de investigación. Y me sorprendieron algunas cositas, o como en mi familia gusta llamarlas, “perlitas”:

  •       La  campaña de “ponte un calcetín distinto”, algo así como para celebrar la diversidad del colectivo de personas con síndrome de Down. A ver, haciendo un poco de abogado del diablo: ¿por qué los calcetines y no los zapatos, que son los visibles? El calcetín va por dentro, y en la mayoría de las ocasiones no se ve. ¿Acaso queremos ser reivindicativos pero que no se note mucho, algo así como ir en una manifestación por el acerado cuando el objetivo es ocupar la calzada? Yo hubiese abogado más quizás por la camiseta (que hace tiempo que está a la venta) con el mensaje “Keep calm, it's only an extra chromosome” (Calma, es sólo un cromosoma extra).

 
  •         La vuelta a las andadas de mi “querida” Toñi, y no hablo de Toñi Corona, que es querida sin comillas, sino de Toñi Moreno, la del “¿qué tengo? ¡llamada!”; la de los programas lastimeros y caritativos de Canal Sur. Hace unas semanas ha vuelto con un programa llamado “Gente maravillosa”, donde mediante cámaras ocultas y situaciones “injustas”, ve quién es una “persona maravillosa o una cabrona”. De nuevo mostrando situaciones de la vida cotidiana de conciencia ciudadana como si fuese un comportamiento extraordinario, con el “periodismo amarillista” que tanto gusta a la audiencia de Canal Sur.

Sí, no me he ido mucho por las ramas. El último programa iba sobre un cajero de supermercado con síndrome de Down al que una de las “personas-cebo” insultaba a viva voz ante la mirada atónita de alguna gente de la cola que casi la “remoñean” saliendo en defensa del trabajador. Un comportamiento que yo lo veo como habitual lo muestran como extraordinario. Ahora la persona llora, Toñi llora, y ya tenemos  el espectáculo servido a costa de la discapacidad.

·          En los casos anteriores, y en el hablar del día a día, se utilizan palabras y gestos lastimeros e infantilizadores dirigidos al colectivo de las personas con alguna discapacidad intelectual. Ya comenté algo en el anterior post: ¿por qué cederle el sitio en el autobús a una persona con síndrome de Down si no presenta movilidad reducida? ¿Por qué se les habla y se les explican las cosas como si fuesen “niños eternos”, o nos sorprende tanto verles en pareja, como “seres asexuados” y angelicales?
Pero no, no culpo a nadie, no os lo toméis como una reprimenda. Creo que el problema sigue estando en nuestro inconsciente colectivo que se reproduce con la enculturación (o socialización, como más gustéis) e introducir cambios en ese inconsciente es muy complicado. Lo primero porque hay que hacerlo desde el “consciente”, desde la educación, y en una sociedad que camina hacia atrás, nos podemos dar con un canto en los dientes de que por lo menos puedan acceder a un trabajo y no estén institucionalizados (aunque todavía quedan muchos “aparcados” con capacidad para hacer cosas increíbles por la sociedad). Y lo segundo, porque la sociedad capitalista está empezando a sustituir ya a personas que se consideran “normales” en el mercado laboral, cuanto más si se trata de personas con alguna discapacidad.


En fin, que la próxima vez que te adhieras a una campaña del tipo “calcetín diferente”, aparte recuerda que una persona con síndrome de Down también siente, ama, folla, odia, y todo lo que hacemos los “no trisómicos”. Que no son niños/as si ya cumplieron los 18, y que no hay que sentir lástima, sino dotarles de herramientas para que tengan una autonomía personal y una vida independiente como cualquier ciudadano de derecho. No hay que empoderarlos, hay que promover que se empoderen (ahora que está tan de moda este palabro).

jueves, 2 de febrero de 2017

Los abusos de la diversidad funcional

En una de mis últimas entradas, publicada en el blog de mi compañera Belén Navarro, hablaba de la diversidad funcional y de cómo tras unos años utilizando y defendiendo el término, me empezaba a rechinar, porque me parecía un poco “cajón desastre” donde todo el mundo podía entrar (como pasa con el colon irritable, el lupus y otras afecciones que limitan, en cierto modo, algunas actividades de la vida diaria) y aprovecharse de determinadas situaciones. Y precisamente una publicación que ha compartido en facebook otra compañera me ha hecho reflexionar sobre un tema que, seguramente, tú también te encuentras en muchas ocasiones.

Soy y seré (si no me cambia mucho “el seso”) fiel defensor de los derechos de las personas con alguna discapacidad, y como eso implica que las considero personas plenas, dignas, como tú y como yo, y no dignas de lástima ni infantilizadas, que también tienen sus vicios y sus malicias, como tú y como yo. Vamos a quitarles ese aurea angelical y paternalista de la que la sociedad les dota. Y obviamente, con lo que voy a decir quiero apuntar que no generalizo.

Estás en el autobús, sentado, entra una persona “con aspecto de mayor” y te levantas a dejarle el sitio. Algo “normal”, aunque puede que se moleste porque no necesita sentarse, pero se le ha etiquetado como mayor=cansado. Sí, sí, ahora me diréis que es por respeto, pero recordad que la mayor parte de la socialización es inconsciente, por imitación, y hemos asimilado los comportamientos que hay que tener con según qué colectivo. Ahora bien… misma situación, autobús, asiento… entra una persona, delgada, ágil, de unos 25 años con síndrome de Down. Te levantas y le dejas el sitio… ¿por qué? Tener un trocito más en el cromosoma 21 no hace que les pese la cabeza, a no ser que traiga acarreada otras discapacidades.

Casos como los anteriores, aparte de verlos con mis propios óculos, me los han contado personas que trabajan en el ámbito de la discapacidad cuando he ido a hacer alguna de mis investigaciones. Alguna vez incluso delante de un grupo que agachaba la cabeza porque sabían que en alguna ocasión se habían aprovechado de esa situación sin necesitarlo. Igualmente casi todos conocemos al vecino que ha pedido la tarjeta de aparcamiento y una delimitación en su puerta, porque su familiar (padre, madre, hija/o…) tiene movilidad reducida, nunca lo llevan en coche… pero él tiene la excusa perfecta para aparcar en lugares reservados, y tener uno exclusivo en su puerta (que encima algunas veces ni utilizará, aparcará dos metros más adelante y “joderá” a los vecinos de alrededor).

Y después llegarán casos, como de mi compañera Mila (que la nombro mucho porque es muy buen ejemplo), que realmente necesita más espacio para sacar su silla de ruedas del coche y empezar a hacer vida normal, como tú y como yo, y algún desaprensivo ha aparcado en reservado porque hace uso fraudulento de la tarjeta, o no ha respetado la zona de transferencia, o “era sólo un momentito”.

En fin, espero que no “me se” malinterprete. Como antes he dicho, no generalizo, pero al ser personas como tú y como yo, y vivir en un país tan picaresco como este, también tienen sus mañas. Y no es algo negativo, al contrario, es una razón más para que de una puñetera vez “se les vea como personas normales”.


Ah, por cierto, diversidad funcional no es movilidad reducida. Esos ayuntamientos “progres” que cambian sus placas de aparcamiento… deben saber que lo correcto sería “excepto personas acreditadas con movilidad reducida”. Yo tengo “diversidad funcional digestiva” y eso no me limita la movilidad… de momento :P .



miércoles, 24 de agosto de 2016

Hasta para ser pobre hay que tener dinero

Esta reflexión me viene a raíz de un tweet de mi compañera y amiga Belén Navarro, aunque no es la primera vez que hablo de ello tanto aquí como con alguna gente:


Para quienes no sois de Andalucía o no estáis familiarizadas con el mundo de la intervención social, el "salario social" es "el nombre de pila" de una prestación que entre sus objetivos principales está la inclusión social. Pero claro... si a las dificultades de los requisitos personales para acceder a ella (o el tiempo de cobrarla, que creo que va por un año después de ser concedida...) se le suman el requisito bancario y la brecha digital... mal vamos.

Empecemos por lo primero (lógico): Hoy día, para todo ingreso, es obligatorio tener una cuenta bancaria, pero claro, no la puedes abrir con 0€, o si te lo permiten, te dan como mínimo 1 o 2 meses para que ingreses algo. Si le sumamos que el salario social se está tardando 1 año en cobrar... tú me dirás. 

-Pero hoy día existen las bancas electrónicas que no te cobran comisiones de apertura ni te obligan a ingresar un mínimo para abrirla. 

¿Y cómo accede a la banca electrónica una persona que no tiene esos 50€ para abrir una cuenta "normal"? ¿No tiene dinero pero va a tener un ordenador con internet o un smartphone con datos? ¿Y el mantenimiento de las tarjetas? Porque eso sí te lo cobran. De nuevo la responsabilidad caería en la trabajadora social, que tendría que hacer trabajo "que no le corresponde", como abrirle la cuenta desde su despacho (contando con el poco tiempo que nos dejan entre visita y visita) y manejar sus datos personales privados, como contraseñas y demás. Demasiada responsabilidad.

-Pero hoy día en las bibliotecas públicas existen ordenadores con acceso a internet a disposición de toda la ciudadanía.

Siempre y cuando dispongas del carnet de la biblioteca que, por norma general (aunque no me gusta generalizar, pero es lo común), una persona en proceso de exclusión social no suele tener, y siempre y cuando sepas manejar medianamente un ordenador y las aplicaciones bancarias (que no todas son fáciles como prometen). Si no, caemos de nuevo en lo anterior: si le pides ayuda a la persona responsable de la sala, aparte de estar haciendo funciones que no le corresponden, está manejando datos y contraseñas que no tiene por qué saber.

-Coño, pero ahí está la solidaridad, que nos ayudemos los unos a los otros, ¿no?

Por supuesto, pero la inclusión social también conlleva la consecución de la autonomía personal, que te puedas valer por ti misma/o y tengas las mismas oportunidades que los demás para llevar una vida "normal" (de acuerdo con los cánones de esta sociedad...).

En fin, que lo que se supone que es una prestación "de emergencia", aparte de cobrarse al año siguiente, necesitas dinero para que te ingresen ese dinero (qué redundancia tan mona). Pero ahí sigue la ley de Servicios Sociales... en la que no quieren incluir esta prestación como derecho subjetivo y exigible, y no sujeto a los presupuestos que "cuando se acabe la partida, no se conceden más".

"Andalucía, imparable" dice el eslogan... ¿imparable o impagable?

lunes, 27 de junio de 2016

Por qué me fui de Izquierda Unida

Esto lo podría haber escrito perfectamente el pasado día 4 de junio, cuando las ilusiones estadísticas estaban por las nubes y los chutes de prospectivas hacían que la gente viese caritas sonrientes por doquier cual Lisa Simpson tomando ansiolíticos. Pero seguramente me hubiesen tachado de desleal, cobarde, y alguna otra perlita que me han soltado directamente, o a mis espaldas.



Sí, el sábado 4 de junio decidí que ya no podía seguir más en Izquierda Unida ni en el PCE. Después de 13-14 años; media vida, porque tengo 29. Yo llegué incluso a pagar cuotas en pesetas.

                                                             Mi segundo carnet de cuotas

Quienes hace un año éramos pitufos gruñones cocidos en una salsa de estrellas rojas (Pablo Iglesias dixit), nos habíamos echado “Eau de Démocratie-sociale”, el equivalente político al Varón Dandy (barindandi en mi tierra), y los rivales confraternizaron y se fundieron en abrazos impensables hace 6 meses. Tímidas alusiones al comunismo, miedo a la hoz y el martillo, y muchos “redondeles”.

¿Por qué precisamente ese día? Pues fue cuando, también indirectamente, me enteré de que IU llevaría el mismo programa que el 20D; ni siquiera una molestia en cambiarle la fecha al documento como otros partidos. Y claro, después de un programa muy mono en sanidad y educación pero pésimo en Servicios Sociales (que no lo digo sólo yo, que lo dijeron unas 500 ONG’s y varios colegios profesionales relacionados con la intervención social)...

Por aquél entonces seguía siendo coordinador del Área de Servicios Sociales de IU Andalucía, (cargo al que, por cierto, accedí porque mis compañeras me votaron, no por ser amigo de ni familia de) y nos pegamos un trabajado (como nos ha caracterizado a éste área) para enviar un programa totalmente renovado con un mes de antelación. ¿Alguien lo ha visto? En todo caso porque yo lo he publicado desde mis redes, porque otra cosa…

Eso se pudo considerar la gota que estalló el vaso, pero si me conoces mínimo de hace unos 3 años, sabrás de otras historias que me han ido, no quemando, sino cremando. En el plano municipal, en 2011, sin explicaciones, me relegaron del puesto 3 al 5 de la lista electoral, porque como yo no “me casaba con nadie…” y el “sí bwana” no me caracteriza… Tres años después, de repente era útil para que, ante la renuncia de un concejal, entrase yo, saltándose a quien iba por delante de mí, porque en aquél momento era “más incómoda que yo”. Esa fue la primera vez que me planteé dejar IU e incluso entregué los carnets, pero no me los aceptaron. Y di otra oportunidad.

Pero bien sonado fue el caso de las pasadas elecciones municipales de 2015, que tras poder haber llevado una lista de confluencia en Dos Hermanas (GanemosDH), “los de siempre” presentaron ante la junta electoral una lista no consensuada ni autorizada por la dirección andaluza. Pero su papeleta apareció y la de Ganemos no. ¿Y qué pasó? Pues después de año y medio, las/os responsables siguen con sus cargos de responsabilidad (alguno que otro “de peso”) tanto en IU como en el PCE. Tsunami que quebró mi vaso y el de otras muchas personas con ilusiones y ganas de trabajar. Muchas se fueron y yo volví a dar otra oportunidad.

Pero cuando hace pocos meses empieza todo esto de la confluencia, poco participativa, con listas de mesa de camilla, con ese acuerdo de 50 medidas que obvia los Servicios Sociales (curioso, tras presiones de “mi” Área, apareció la Ley Marco Estatal de SS.SS dentro de Dependencia (¡toma ya!), pero sólo en el documento de IU. ¿No se supone que era consensuado con Podemos? Total, yo me abstuve en todas las consultas sobre confluencia porque no me gustaban ni las formas ni las ideas. Y como dije al principio (porque es para repetirlo hasta la saciedad), que no se incluyese el nuevo programa de Servicios Sociales cuando lo facilitamos tanto para que sólo tuviesen que copiar y pegar… No pude más.

Soy comunista, no me caso con la socialdemocracia, y como ultimísima oportunidad, ya sin compromiso que me vinculase a ningún partido, voté a la socialdemocracia traicionando mis ideales… Voté a Unidos Podemos. ¿Y de qué ha servido? Para bajar en votos, para crearme un dolor de estómago después de votar (y yo se lo achacaba a los macarrones con tomate del almuerzo, ¿sabes?), y para ver con estupor lo que queda por venir.

Así que el pasado lunes día 6 de junio envié mis carnets directamente a los responsables andaluces de IU y PCE con una carta explicando lo mismo que aquí (menos el resultado de ayer, porque no soy Carlos Jesús). Claro que me apena dejar el Área de Servicios Sociales; ha sido un espacio donde el trabajo fluía y no existían las distintas “corrientes”, ha sido el espacio como me hubiese gustado que fuese IU, de gente trabajando en igualdad, sin preeminencia de ningún sector, donde aparte de compañeras, también he hecho amigas con mayúscula que se merecían ir como candidatas a presidentas del gobierno. Pero pertenecemos a una estructura que nos pone un techo de cristal (o un suelo pegajoso… como gustéis) en la que ahora mis principios me impiden estar.

Esto no significa dejar la lucha; voy a desempolvar mis cartulinas naranjas de Servicios Sociales y seguiré siendo el porculero, pero desde otros espacios, y tomando más tiempo para mí y para los míos. Me he ido con la sensación de los deberes bien hechos. Así se cierra una etapa y se abren otras.

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE! 
¡SERVICIOS SOCIALES PÚBLICOS Y DE CALIDAD!

PD: Quizás también deba decir que todo ese cúmulo de estrés me desembocó en una hemiplejia (parálisis de medio cuerpo, que por suerte remitió) hace un mes, y cuando algo te afecta hasta la salud… Mira, no. Y si después de todo esto, alguien me sigue tachando de desleal y cobarde, no hace falta que diga dónde puede meterse la lengua, ¿verdad?

viernes, 17 de junio de 2016

¿Por qué Servicios Sociales no aparece en los mítines?

Por norma general, si no perteneces al sector de la intervención social o no eres una persona familiarizada con el tema, pasará desapercibido que en un mítin de campaña electoral no aparezcan los Servicios Sociales. Seguro que oyes las tres "palabras mágicas": Sanidad, Educación y Dependencia, y a lo mejor Pensiones. Si te vas a los programas electorales a lo mejor aparece algo más detallado, aunque incluyendo gazapos muy gordos o ausencias graves que hacen que te preguntes: ¿no hay trabajadoras sociales, educadoras, psicólogas, integradoras... y ese largo etcétera, en los partidos políticos como para evitar esto?

Quizás voy a pecar de corporativista, por una parte, y de abogado del diablo con mis colegas de profesión, por otra: 

Empezando por lo primero...en mi opinión los sectores, en la política al igual que en los demás aspectos de la sociedad, funcionan por lobbies o grupos de presión. El sector de la educación y la sanidad es muy fuerte porque se les ve como dos pilares fundamentales ya no sólo de un estado de bienestar, sino de cualquier sociedad. Y lo son. Pero los Servicios Sociales se siguen percibiendo como un recurso para pobres, inválidos (sí, utilizo este concepto queriendo), para retirar niños en desamparo o para pedir trabajo o una paguita. Estereotipos que han cambiado poco, desgraciadamente, y que se repiten en artículos, entradas de blogs, libros... de compañeras y compañeros a quienes les duele la situación.

¿Y de quién es la culpa?

Pues ahora viene la segunda parte. Por supuesto que a "los de arriba" no les interesa mostrar una visión distinta de la caritativa porque así pueden ejercer muy buen control social (o caciquismo, por qué no decirlo). ¿Pero qué pasa con quienes "trabajamos" en el sector? Haciendo una estimación a ojo, en España se gradúan al año unas 8.000 trabajadoras sociales, y unas 4.000 educadoras y psicólogas. Imaginen cuántas podremos ser desde hará unos 40 años para acá. ¿Cuántas manifestaciones, concentraciones, movilizaciones... se han visto de la Marea Naranja? Es más, éste movimiento surgió a raíz de los recortes en dependencia... (de nuevo la dependencia...), no porque se estuviesen modificando leyes y recortando derechos que afectaban a nuestros usuarios, sino porque nos tocaban el sueldo. Por suerte algunas de esas Mareas fueron más allá, pero hoy día sólo quedan algunas "aldeas galas naranjas" rodeadas por "redondeles rojos y morados, gaviotas y capullos" que diluyen su discurso. Y nosotras nos dedicamos a cambiarnos de colores, a dividirnos cada vez más y a luchar porque no nos llamen "asistentas".

Y así llegamos al plano político... ¿qué tiene la Dependencia que no tengan los Servicios Sociales? Es electoralmente muy golosa, porque del 2006 al 2008 se hizo muy buena campaña y se dieron "muy buenas paguitas". No se desarrolló el primer enunciado de la ley: PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA PERSONAL, sino que se hizo a las personas más dependientes del sistema, con paternalismos, infantilizándolas... El "dame pan y dime tonto" al que tan pronto nos acostumbramos. O yendo un poco más allá, muy grave también: es que hay políticos que directamente NO SABEN QUÉ SON LOS SERVICIOS SOCIALES.

¿Te imaginas un punto de un programa electoral que se llamase "Lengua y Literatura", y dentro de ese punto, en un rincón olvidado, apareciese "derogación de la LOMCE y mejora de la educación pública". Lo mismo pasa con los Servicios Sociales... aparecen como una pata de la Dependencia, CUANDO ES AL CONTRARIO.

En fin, no quiero alargar mucho más esta entrada, sólo quería transmitiros mi hartazgo acumulado de año tras año viendo mi sector invisibilizado. Ya hace un tiempo que las elecciones no me ilusionan, no veo verdaderas intenciones de cambio, no veo esos Servicios Sociales emancipadores y empoderadores que liberan a las personas de las cadenas de la dependencia y de la exclusión social. Por cierto, os dejo mi propuesta de programa electoral en materia de bienestar por si queréis ojearlo: https://www.dropbox.com/s/8j9vr23pb7ln3hx/Programa%20bienestar%20social%2026J.pdf?dl=0 No, no lo lleva ningún partido desgraciadamente, aunque se enviaron...

Quizás la semana que viene escriba sobre algunas medidas que he visto en los programas electorales y...bueno, no voy a hacer spoiler. Termino con la infografía de mi compañera y amiga Belén, que resume en "pocas palabras" algo parecido al tocho que yo acabo de soltar:


miércoles, 11 de mayo de 2016

Ante la nueva ley de Servicios Sociales de Andalucía

El pasado 27 de abril se aprobó en el Parlamento de Andalucía el proyecto de ley de Servicios Sociales, después de aproximadamente 10 años intentándolo y unos 14 borradores fallidos. La actual ley por la que nos seguimos rigiendo cumplió 28 años el pasado 4 de abril; ya ha llovido desde entonces, tanto que han cambiado algunas profesiones, por ejemplo, las asistentas sociales se reconvirtieron en trabajadoras sociales, apareció la figura del educador social formalmente reconocido, y mucha de la terminología también se ha modificado: los minusválidos han desaparecido para ser personas con discapacidad o diversidad funcional, los hogares del pensionista ahora son centros de participación activa, etc. Y ni qué decir de la situación social de Andalucía, donde desde 1988 ha crecido la diversidad cultural, han surgido nuevos modelos familiares, y con la crisis se han acuciado de forma alarmante los desgraciadamente inherentes problemas de paro y pobreza que nos han caracterizado siempre.

Podríamos tocar las palmas y bailarnos algunas sevillanas celebrando esta nueva ley, y además así reforzamos estereotipos negativos, ¿no? Aunque para eso ya tenemos a Canal Sur. Pero no hay nada que celebrar. De hecho, desde Área de Servicios Sociales de Izquierda Unida de Andalucía llevamos años intentando evitar que se aprobase un texto como éste. Es más, el mismo día de su aprobación llevábamos una enmienda a la totalidad para que se devolviese el texto a la ciudadanía y se modificasen algunos aspectos que paso a explicar, pero sorprendentemente los demás grupos parlamentarios nos la votaron en contra, algunos inexplicablemente porque argumentaron lo mismo que nosotros

El gobierno andaluz lleva meses vendiendo en la prensa que la nueva ley “blinda derechos”, pero si leemos un poco más adelante nos encontramos con que la gran mayoría están sujetos a presupuesto y al traicionero artículo 135 de la constitución modificado por PSOE y PP. No, un derecho no puede estar a expensas de un presupuesto anual que si se acaba esa partida ya se deja de prestar. A una familia que necesita urgentemente cobrar el “salario social”, que por cierto se está cobrando con un año de retraso, no se le puede decir: mire, que no hay dinero, si viene el año que viene en febrero quizás… Mientras, agua con azúcar, por no decirle ajo y agua. Es como si vamos al médico con una brecha en la cabeza y nos dicen: uy, se acabó el presupuesto para grapas y no nos quedan, póngase cinta aislante y ya cicatrizará.

Tampoco establece ratios de usuarios por profesional. ¿Se imaginan una maestra con 100 niños de 5 años en un aula, cada uno con unas necesidades? Pues en el trabajo social ocurre con más del triple. Además favorece un modelo de intervención basado en prestaciones, en “parches”, olvidando la intervención comunitaria y la prevención de los procesos de exclusión social. La participación de la ciudadanía brilla por su ausencia cuando se deja fuera de los consejos a las plataformas, movimientos y organizaciones, aparte de no definir adecuadamente la coordinación con otros sectores como la sanidad, educación y justicia. ¿Y los profesionales de la educación social y la psicología? No aparecen en los equipos de intervención social; dos figuras tan importantes se quedan fuera.

Y la palabra clave de esta ley: privatización. Deja abierta la puerta a la privatización de servicios sociales al no regular adecuadamente la iniciativa privada con ánimo de lucro. ¿Me refiero a esa asociación de padres de personas con discapacidad que se unen para que sus hijos tengan una mejor atención? ¿O a una cooperativa gerontológica? Por supuesto que no, sino a esas multinacionales que sólo buscan sacar el máximo beneficio, por ejemplo, pagando a sus trabajadoras de ayuda a domicilio 3€ la hora (caso real), perjudicando la calidad tanto del empleo como de la atención. No olvidemos que hablamos de un derecho, y los derechos deben ser cubiertos por el Estado, que para eso pagamos impuestos; no son gratuitos y podemos/debemos exigir su cumplimiento con calidad.


En fin, desde Izquierda Unida vamos a seguir trabajando para modificar esa ley en lo que queda de trámite parlamentario, para que no te encuentres, por ejemplo, en el centro de servicios sociales (que por cierto, está en el “edificio moderno” del parque de la Alquería, aunque no esté señalizado) a una trabajadora social que trabaje para alguna constructora cuyo nombre no voy a decir, que aparte de construir carreteras también lleva servicios de ayuda a domicilio, y para mejorar la atención y evitar situaciones de agresión a profesionales como la que se dio en la Unidad de Trabajo Social de Ibarburu, por cierto, cerrada desde hace dos años y medio.